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Riberalta
En épocas del boom de la extracción del caucho (goma), la ciudad que tubo mayor desarrollo dentro del departamento de Beni fue Riberalta. Como Riberalta se encuentra en un lugar donde el rio Madre de Dios y el rio Mamoré se unen, los cauchos extraídos cerca de estos ríos se los trajo en esta ciudad. Como resultado, Riberalta tubo un gran crecimiento como región de mayor productividad de los cauchos.
Los primeros japoneses que llegaron a Riberalta fueron los que, vinieron desde Perú, pasando por las cordillera de los Andes, y bajando por el rio Madre de Dios. No se sabe quién es es pionero, pero se dice que llegaron los primeros japoneses aproximadamente en el año 1908.
Después del fin de la 1ra Guerra Mundial en el año 1910, decayó el boom del caucho, y a causa de eso incrementaron el número de personas que abandonaron la ciudad de Riberalta, por consiguiente, la ciudad fue perdiendo los rastros que antes tenía cuando estaba llena de vida. Varios de los japoneses también abandonaron la ciudad. Aunque hubieron personas que se volvieron a Japón o inmigraron a otros países, la mayoría se exparcieron a las diferentes ciudades dentro de Bolivia.
Aunque no quedan documentos de testimonios, se pueden encontrar
los rastros de los japoneses en diferentes lugares del dpto. Beni gracias
a los testimonios de las personas que en ese entonces vivieron en aquella
zona. Los japoneses se exparcieron en las ciudades cerca de algunos ríos
que se encuentran en el dpto de Beni, en especial en las ciudades de Cachuela
Esperanza, Villa Bella, Guayaramerín, Santa Ana, Reyes, Trinidad,
San Ignacio de Moxos, San Borja, Rurrenabaque y otros dentro del mismo
departamento. Después de haberse instalado en el lugar, formaron
sus hogares, la mayoría casandose con bolivianas. Actualmente,
habitan aproximadamente 10.000 descendientes japoneses en los departamentos
de Beni y Pando. Dentro de ello, en Riberalta se dice que habitan aproximadamente
7.000 nikkeis, formando una de las más grandes sociedades japonesas
de Bolivia, aunque en realidad se estima que hay mucho mas nikkeis en esta
zona. Los nikkeis de los dptos. Beni y Pando, han crecido y vivido como
bolivianos, y desde sus aspectos físicos es difícil determinar
que llevan sangre japonesa. Actualmente ya hay nikkeis hasta de 5ta generación.
En Riberalta, que es la zona donde habitaron por primera vez
los japoneses en la tierra boliviana, se fundó la Sociedad Japonesa
de Riberalta el 15 de febrero de 1915. Pese a que en ese entonces, la extracción
del caucho perdia popularidad, los japoneses tubieron fuente de trabajo,
ya que los alemanes que hasta unos años estaban en el mando de todo
el mercado comercial, se habían retirado a su país después
de la primera guerra mundial en el año 1914. La Sociedad Japonesa
de Riberalta realizaban actividades como, traer libros de Japón
para el entretenimiento de los socios, organizar una gran ceremonia en
el día de la independencia boliviana, presentando como atracciones
el SUMO, KENDO, UNDOKAI, proyección de peliculas, etc. Aparte de
eso también realizaban operaciones del consulado. Sin embargo, aproximadamente
desde el año 1925, ya no entraron muchos japoneses a esta zona,
y muchos de los socios también fueron abandonando esta tierra.
En febrero de 1941, tras el congelamiento de los bienes de las
empresas alemanas después de la 2da Guerra Mundial, el Centro Social
Japonés decidió abstenerse en realizar sus actividades. Hasta
que en 5 de marzo de 1943, a los japoneses que vivían en Riberalta,
también les llegaron las nómina de las personas que iban
a ser sometidos a la expropiación forzada y de los que serían
objeto del congelamiento de todos sus bienes por parte de los Estados Unidos.
En este día, el jefe de distrito y el alcalde municipal, convocó
a los principales socios a una reunión no oficial. Cuando se anunció
esta nómina, el jefe de distrito, les advirtió lo sgte.:
"El día que los Norteamericanos vengan por ustedes, traten
de ocultarse, para que así pueda decirles que estan ausentes. Pero
en caso de que sean encontrados por ellos, nosotros no podremos ayudarlos
así que tengan mucho cuidado". Las autoridades bolivianas que
asistieron a esta reunión no querían someterlos a los japoneses
a ese orden norteamericano. Sin embargo, éste era un problema internacional,
por consiguiente como autoridad boliviana debían acatar esta orden.
Al concluir, pidió que lo que se habló en ese momento quede
totalmente confidencial, y dijo: "Nosotros hemos vivido con ustedes
como hermanos, y no podemos dejar que se lo lleven los YANKIS. Además,
hay varios que tenemos vínculos familiares, por lo tanto, despreocupense
ustedes, que nosotros vamos a evitar a toda costa que los norteamericanos
logren sus objetivos". Gracias a esta consideración especial
de las autoridades bolivianas, no hubo ningún japonés de
Riberalta que fue sometido a la expropiación forzada por parte de
los Estados Unidos. Aunque hubieron algunas tiendas y centros comerciales
que se cerraron por el congelamiento de los bienes, no hubo confiscaciones
de bienes. Como en ese entonces las actividades comerciales de los japoneses
tenían buena fama en general, hubo muchas protestas, por lo tanto,
las casas comerciales que se cerraron, reanudaron sus actividades de negocios.
Sin embargo, se les prohibió el intercambio comercial con otros
países.
El 15 de Agosto de 1945, finalizó la Guerra del Pacífico por la rendición incondicional por parte de Japón. Los japoneses que sufrieron un colapso, dejaron de hablar sobre Japón, y decidieron educar a sus hijos como Bolivianos. Dentro de esas situaciones, en el año 1948, los originarios de la Ista de OKINAWA que vivían en Riberalta, establecieron la "asociación para la ayuda de la devastación de la Guerra de OKINAWA de Riberalta", y mandaron contribuciones y fondos de socorro, deseando la más pronta restauración de la ciudad de OKINAWA. Pero no se limitaron solo a eso; hasta llegaron a trazar un plan para migrar a Bolivia. La construcción de la Colonia Okinawa que actualmente se encuentra en el departamento Santa Cruz, no es posible relatar dejando a un lado a los japoneses de Riberalta de ese entonces. La "asociación para la ayuda de la devastación de la Guerra de OKINAWA de Riberalta", fue reconstruido como "Cooperativa agrícola de URUMA", los japoneses de Riberalta hicieron los mejores ezfuerzos para ayudar a las personas de OKINAWA, enviando expediciones a las tierras donde estaba en planes para construir una Colonia para realizar investigaciones de la región, y además con los preparativos para poder acogerlos.
En el año 1950, después de 7 años se reestableció
la Asociación Japonesa que hasta ese entonces habían suspendido
toda sus actividades, con el nombre de "Sociedad Japonesa de Riberalta".
Aproximadamente desde a mediados de los años 50, llegó la
crisis a causa del decaimiento del precio del caucho y el maní brasilero,
que eran los productos que sustentaba la economía de Riberalta,
y por esto, los japoneses que tenían cómo moverse, partieron
en busca de nuevas tierras. A causa de esto, la situación económica
de los japoneses de Riberalta, sufrió una baja acelerada. Al mismo
tiempo en esta época, eran muchos las personas de la 1ra generación
(Issei) que iban falleciendo por vejez, y como consecuencia, inevitablemente
se dio el cambio de generación de Issei a Nisei (2da generación).
En el año 1976, bajo la iniciativa de los Nisei se fundó
el Centro Cultural Boliviano - Japonesa. Sin embargo, al no llegar a un
acuerdo los Issei y Nisei, existieron 2 sociedades japonesas en Riberalta,
hasta que en el año 1980 la Asociación Japonesa, conformado
especialmente por los Isseis, fue incorporado por absorción de parte
del Centro Cultural Boliviano - Japonesa. Sin embargo, no se realizó
ninguna actividad que los destacara.
Aproximadamente desde el año 1989, muchos de los descendientes
japoneses empezaron a ir a Japón a trabajar. Ahi fue que el Centro
Cultural de Riberalta se encargo de recibir los documentos necesarios para
sus trámites, que además funcionó como centro de información.
Pero, este boom de ir a Japón en busca de trabajo, que llegó
a establecer 4 instituciones que funcionara como centro de información
dentro de una ciudad pequeña, hizo pedazos las verdadera funciones
del Centro Cultural. Esto fue porque, muchos de los japoneses no llegaron
a tramitar legalmente el matrimonio, de hecho, continuaron con su vida
matrimonial, por lo que actualmente no hay documentaciones que verifiquen
que son descendientes japoneses. Por una parte, hubo también personas
que tenían los documentos necesarios que prueban ser descendientes
japoneses, pero vendian sus documentos a personas que no eran descendientes
japoneses a los cuales les dificultaba ir a trabajar a Japón, o
tambieén arreglaban una adopción sólo por documentos
y por ello sacaban sus ganancias.
Viendo los documentos de distribución de la profesión
de los socios que el Centro Cultural analizo en el año 1998, los
que se dedican al comercio y a la agricultura son relativamente bastante.
Además, al igual que el resultado del análisis realizado
en el año 1983, actulamente sigue siendo alta la proporción
de las personas que se ejercen su profesión como maestros. Sin embargo,
los más notables son los que se dedican a los trabajos físicos
y las empleadas domésticas, y son pocas las personas que ejercen
su profesión como especialistas en alguna area. Esto indica que
la mayoría de los socios no gozan de una buena situación
económica. Es cierto que el Boom de ir a trabajar a Japón
que causó gran revuelto en Riberalta, mejoró en gran escala
la economía de la sociedad japonesa. Sin embargo, sólo fueron
los resultados favorecientes para una parte de los socios. El presidente
del Centro Cultural señala que para la gran mayoría de los
socios, hasta ahora la situación económica no es muy favorable.